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Creíamos que negar el derecho al voto a un ciudadano eran cosas de la historia de España que se estudiaban en las escuelas como tristes sucesos del pasado. Todos recordamos como las mujeres tras muchos años de lucha lograron este derecho en 1931 o como todos los españoles perdimos este derecho ante un dictador que se creía iluminado por Dios.
Pero ha resultado que lo que creíamos que eran cosas del pasado, es pura actualidad como consecuencia de las primarias del PSOE en Madrid. Y es en este proceso donde hemos tenido que ver que la lucha democrática por tener este derecho vuelve a estar de actualidad. Triste actualidad por decisión de una plataforma de apoyo de uno de los candidatos, la de Tomás Gómez, que ha puesto todo su empeño en recuperar para la historia de España la prohibición del derecho al voto a casi 1000 ciudadanos españoles, madrileños y socialistas.
Históricamente, numerosos colectivos han sido excluidos del derecho a votar por razones muy diversas: por su estatus social, por leyes electorales que amparaban privilegios para grupos determinados, otras porque el derecho a votar excluía a grupos que no cumplían ciertas condiciones (exclusión de analfabetos, impuestos de capacitación, etc.); en otras ocasiones se ha denegado por ser mujer o por ser de la clase trabajadora.
En la lucha por lograr el sufragio universal en España, el PSOE ha tenido un papel protagonista. Hay que pensar que muchas de esas exclusiones de derecho al voto tenían un componente claro de intento de limitar el acceso a las instituciones a los socialistas, por parte de unas clases privilegiadas que veían temer su posición dominante y de privilegios si todos tenían acceso a las instituciones en igualdad de derechos y obligaciones.
Y es en este contexto histórico de lucha por el derecho al voto del PSOE en el que se produce este rocambolesco empeño de unos dirigentes del socialismo madrileño, vinculados con la candidatura de Tomás Gómez, que hacen suya la bandera de la limitación del derecho al voto. Parecen querer convertirse con estas decisiones en los caciques del siglo XXI, que temerían perder su posición dominante, si todos los militantes del PSOE en Madrid tuvieran iguales derechos y obligaciones.
Hoy en día el derecho al voto está garantizado como un derecho de nacimiento, sin discriminación de raza, etnia, clase o género. Sin restricciones, ni clasificaciones.
En algunos países se permite este derecho incluso a los presos y con independencia del tiempo de encarcelamiento o la naturaleza del crimen. En otros países, sin embargo, se niega el derecho al voto a aquellos convictos de crímenes graves, incluso cuando ya han cumplido su condena.
Las declaraciones de esta semana de los portavoces de la candidatura de Tomás Gómez van en esa línea. La de restringir el derecho al voto en base a lo que consideran una condena legal y estatutaria. El problema que han tenido para reafirmar este argumento es la necesaria condición de considerar "delincuentes" a más de 700 socialistas. Y eso es llevar el discurso a extremos peligrosos. Pero no hay duda que el componente legal que se argumenta ante el federal incluye esta mensaje.
Nadie ignora que hay un componente de estrategia electoral en la decisión de los apoyos de Gómez de defensa de la restricción del derecho al voto a estos militantes. Tras tres años interminables e injustificados negándoles derechos y la propia condición de socialistas, es normal, que nadie en esa candidatura espere muchos apoyos. Pero no es menos cierto que este componente de estrategia electoral, mezclada con la limitación sectaria del derecho al voto, la que más está preocupando a quienes se consideran demócratas y son militantes del PSOE en Madrid. Ya que, tras tantos años de lucha por una democracia en España, no entienden que sea dentro del partido que abanderó esta lucha donde se retorna a estos comportamientos pre-democráticos.
Es Tomás Gómez el que como secretario general del PSOE en Madrid debe garantizar el derecho al voto a todos los socialistas. Si él no lo hace, lo hace el PSOE a nivel federal como garante de nuestros principios y de nuestra historia como demócratas.
Es quien habla de "pucherazo" el que debe explicar sus deseos de restringir el derecho al voto a militantes del PSOE apartados de la organización de manera injusta.
No es el PSOE quien debe dar explicaciones de nada. Es la historia de este partido la que avala su decisión. La otra, sin embargo, la de limitar derechos...solo se encuentra en la historia de las injusticias, las dictaduras y los privilegios de unos pocos de la historia de España.
No es cosa de ganar primarias. Es cosa de decicir...soy un demócrata o no.
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