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Hugo Gómez, colaborador de Interpolítica, nos traslada su visión de la política peruana. Un artículo que reflexiona sobre como los políticos de su país entienden la visión de la vida política y su contribución al estado.
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Evocando los juegos infantiles recordé que alguna vez me divertí (En verdad fue mas de una vez) con los amigos en el de Policías y Ladrones, era interesante el que casi siempre la mayoría , entonces niños de no mas de 10 u 11 años, a la hora de elegir preferían ser los malos del juego, esto por lo divertido que resultaba en correr mientras los policías nos perseguían y cuando eran capturados y encerrados en la imaginaria cárcel lograban burlarla por la ayuda de algún compinche que había conseguido escabullirse y así volver al juego que se prolongaba por mucho mas tiempo.
Quien diría ya después de tantos años con una carrera encima, con los amigos repartidos por medio mundo vería este lúdico y ágil juego trasladado a las arenas políticas, en una nueva y distorsionada versión.
Se descubren fraudes millonarios contra el Estado, los ladrones son capturados por nuestra policía nacional, y al momento de su juzgamiento (variante si que no existía en el juego original) sus compinches con mil y una tretas que, confieso son realmente señal de una imaginación bastante despierta, los ayudan a eludir el fallo condenatorio o en otros casos a que la pena sea benigna, es mas la variante del juego en su versión adulta permite encarcelar a los perseguidores quienes si no cuentan con amigos que a su vez les permitan salir bien librados del trance de tener que enfrentar todo el peso de la ley.
Creo falta, al menos no me he topado en mis lecturas, con ningún estudio sociológico y/o psicológico, que perfile y desentrañe el significado del juego infantil y su proyección a la actual realidad política, si existe tal estudio debiera el que dio a luz tan magna obra difundir la esencia, conclusiones y recomendaciones, en una de esas logramos romper esta continuidad espacio tiempo, con el cual los que entran en política lo hacen con la idea que el juego de Policías y Ladrones lo pueden trasladar a sus quehaceres y conseguir así evadir sus responsabilidades, es muy importante el romper esta perniciosa practica, cambiar las reglas que hacen del funcionamiento del andamiaje de nuestra política nacional un continuo desencanto, lo cual no ocurría en el juego verdadero ya que al final tanto los que hacían de Policías como los que fungían de ladrones se divertían por igual.
Nuestra sociedad no se divierte con los escándalos, con el leer y ver todos los días que unos pocos tienen reglas de niños en su actuación pública mientras que la gran mayoría debe convivir con reglas de adultos.
Talvez la caricaturización de estas conductas que son como una válvula de escape a la indignación ciudadana, ya no lo sea más, sino más bien algo a lo que aspira y se aprovecha todo hombre público sea de medio o pelo completo, esto es el ser representado y visto en la caja boba, el estar presente en el imaginario de millones, el ser confundidos con antihéroes y sobretodo buscar la emulación en las nuevas generaciones de políticos que solo buscan imitar y superar a sus maestros en las malas artes en ese Juego Político de Policías y Ladrones.
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