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Por Juan Julián Elola. La Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, convocó el pasado 28 de mayo, un
acto para presentar el informe de la OMS titulado Subsanar las
desigualdades en una generación, en el que se hace un estudio sobre la
relación entre la situación económica de las personas y su estado de
salud.
En la presentación, junto a la Ministra, intervino Ricardo Lagos, ex
presidente de Chile y colaborador en la redacción del texto y activo en
la demanda de políticas de redistribución. Trinidad Jiménez situó la
lucha frente a las inequidades como una de las prioridades del Gobierno
español, que además incorporará la vigilancia de los determinantes
sociales de salud y la disminución de desigualdades a la agenda de la
Presidencia Española de la Unión Europea en el primer semestre de 2010.
En
dicho informe llama la atención la diferencia de salud y esperanza de
vida incluso dentro de países desarrollados, en el mismo entorno y en
la misma ciudad. Como ejemplo extremo, Michael Marmot, presidente de la
Comisión de Determinantes Sociales de la OMS, responsable de este
informe, mencionaba la ciudad de Glasgow, en Reino Unido, donde la
diferencia en esperanza de vida entre los barrios de Calton, un
suburbio pobre, y Lenzie, zona favorecida a tan sólo 13 kilómetros, es
de 28 años.
En las zonas urbanas, la simple escala laboral
permite crear un gradiente social en salud, que es además
independiente de otros factores constitucionales o de riesgo (consumo
de tabaco o alcohol, colesterol, obesidad
). Las condiciones laborales
y el tipo de trabajo pueden constituir por sí mismas un elemento de
inequidad en el mismo ámbito geográfico.
Los condicionantes
económicos operan desde el nacimiento, pasando por el acceso a la
educación, la asistencia sanitaria, el trabajo o la vivienda, y suponen
diferencias entre la forma y la edad de enfermar y morir y, también, en
el estado de salud a lo largo de la vida.
Por supuesto, si
consideramos países de distinto nivel socioeconómico, las diferencias
se agravan, y una niña que nazca en Lesotho vivirá como media 42 años
menos que otra que nazca en Japón.
Es necesario una revisión
de los sistemas sanitarios que, por sí mismos, no van a tender a la
equidad. La Atención Primaria de la Salud destaca como elemento
integrador de las políticas para accesibilidad.
Para luchar contra estas inequidades, la Comisión plantea tres necesidades:
-
Mejorar las condiciones de vida de la población en general, actuando
sobre las desigualdades desde el nacimiento, procurando entornos
geográficos saludables, mejorando las políticas de empleo y las
condiciones laborales y asegurando la protección social a lo largo de
la vida del individuo.
- Luchar contra la distribución desigual del
poder, el dinero y los recursos, equiparando la asistencia sanitaria a
toda la población, con una financiación sanitaria adecuada y reforzando
el papel del Estado en servicios básicos como agua y saneamiento.
- Seguir estudiando la importancia del problema de inequidad en salud, y evaluar los efectos de las medidas que se adopten.
La solicitud última del informe es la necesidad de una cobertura sanitaria universal.
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